5.3.20

LA MADRE HUMANA: 5 COSAS QUE DEBES SABER



LA MADRE HUMANA

"Carola, he gritado a mi hijo, he perdido los papeles porque estaba llorando y me he bloqueado, su llanto me taladraba el cerebro. Yo estoy en contra de los gritos, me he leído libros de crianza respetuosa y estoy de acuerdo con todo. Mi madre me gritaba y a veces me daba con la zapatilla, y yo no quiero eso para mi hijo, pero a veces, me veo como mi madre, es como si me poseyera"

Podría ser una confesión de cualquier mujer de las que vienen a mi consulta o hablan conmigo. También las que me cuentan que ellas pensaban que iban a darle una alimentación saludable a su hijo o hija, o iban a evitar las pantallas, o iban a darles el pecho durante años, o iban a hacer un destete respetuoso y resulta que después ellas o su entorno les ha dado galletas a su hijo, ve durante más horas de las que debiera PJMask, sus lactancias se interrumpieron o hicieron un destete brusco porque no podían más, quizá tenían agitación por amamantamiento...

Esto son realidades de las madres. Son la luz y la sombra de la maternidad.

Una tiene que ver con nuestro ideal de maternidad. La idea que tenemos acerca de cómo debería ser nuestra maternidad y ideal, las expectativas de las que manan las exigencias.

Lo otro tiene que ver con el día a día, con la realidad, con el cansancio, con el agotamiento, con los patrones de relación aprendidos y que hacen que los gritos tomen las riendas cuando perdemos la calma, con la falta de recursos, de relevo, con la ilusión de control que tenemos de la vida.

¿Qué hacemos con esto?


1. Sé realista. La vida no se transita entre negros y blancos, sino que hay muchos matices, muchos contextos, muchas relaciones y precisamente la flexibilidad será una gran enseñanza hacia nuestros hijos.
2. Mírate con compasión. A veces somos más amables con los errores de los demás que con nosotras mismas. Todas nos equivocamos. Pide disculpas y repara el daño si te has equivocado con tus hijos.
3. Reduce la exigencia de forma consciente. Permítete hacer una tarea "mal", aunque esté imperfecto, está hecho. Presta atención a lo que te pasa con esto.
4. Valora que tú estás tomando consciencia del daño que ha hecho la educación tradicional y a la vez descárgate de la responsabilidad de ser tú la que tiene que enmendarlo todo. Tú haz tu parte.
5. Confía en la capacidad de resiliencia de tu hijo o hija. Ellos están teniendo enseñanzas más respetuosas de las que tú recibiste, eso les hará más fácil llegar a ser adultos y adultas sanas emocionalmente.

Pero sobre todo, y retomando el concepto de Winnicott, recuerda que eres la madre suficientemente buena para tus hijos e hijas cuando tú estás poniendo conciencia y sanando como mujer para darles el mejor sostén emocional que puedes dar.




Espero que te haya gustado mi post. Si crees que necesitas trabajar esto en terapia, puedes pedir cita conmigo.
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Carola López Moya.
Psicoterapeuta gestalt.
Habilitada para el ejercicio de profesiones sanitarias.
Colegiada nº AN07169
Experta en psicología perinatal.

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