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27.3.20

DUELO POR LA PÉRDIDA DE LIBERTAD

DUELO POR LA PÉRDIDA DE LIBERTAD


Llevamos dos semanas de confinamiento decretado por el gobierno debido a la declaración de pandemia por Sars-cov-2 (Coronavirus Covid19) dictada por la OMS.

Muchas personas han tenido que dejar de trabajar y están en sus casas con sus familias saliendo solamente para lo imprescindible. Las consecuencias psicológicas y emocionales a largo plazo todavía tienen que verse.

A corto plazo, lo que estamos viviendo es un proceso emocional y psicológico derivado de la pérdida de la libertad: el duelo.

Los estadios del duelo se pueden vivir de esta manera:

  • NEGACIÓN: Podemos tener sensación de extrañeza, de que esto no está pasando. Seguimos las recomendaciones/imposiciones de las autoridades sin pensar mucho en qué es lo que realmente estamos viviendo. Es posible también no creer lo que está pasando, sentir desconfianza o minimizar el problema: "es una exageración" o "nos están manipulando".

  • IRA. Es posible que sintamos enfado, irritabilidad. Podemos empezar a pelear con la familia, o incluso con la autoridad, el "mundo" por estar en esta situación. La pérdida de libertad se vive como una ofensa, un daño. Es un estado de irritabilidad con los demás y con uno mismo.

  • NEGOCIACIÓN. En este punto empezamos a desear que esto acabe ya, podemos encomendarnos a la religión o buscar información que nos de alguna pista de hacia dónde vamos. Hay una necesidad de resultado, de calmar la incertidumbre y el miedo. En la negociación vamos a darnos cuenta de que realmente no depende de nosotros, hay personas que toman decisiones y además la pandemia no se rige por ninguna ley artificial, sólo la natural.

  • DESESPERACIÓN. En este momento en el que nos damos cuenta de que tenemos poco que hacer con la situación, pueden surgir momentos de tristeza, de llanto, miedo, ansiedad. Nos damos cuenta de la situación con todas sus consecuencias. El dolor se palpa. Expresar estas emociones nos ayuda superar todas estas emociones y sentimientos.

  • ACEPTACIÓN. Después de atravesar el dolor empezamos a asumir que tenemos que volver a responsabilizarnos de nuestra vida, organizarla en confinamiento de la mejor manera posible. Disfrutar de los momentos que tengamos con la familia y con los amigos a través de las videollamadas. En este momento podemos volver a organizar nuestras rutinas y sentir "la vida normal".

Estos estadios no se viven de forma lineal, se pueden solapar o incluso, a medida que se endurezcan las condiciones o si tenemos noticias de que algún familiar está contagiado, se puede volver a experimental.

Me gustaría también hacer algunas reflexiones. Sabemos que el miedo aumenta los niveles del cortisol, que a su vez, si sus niveles se mantienen en el tiempo puede tener consecuencias a largo plazo: reduce el sistema inmune, afecta a algunos órganos, genera pensamientos negativos... Es por esto que una buena medida es no exponerse demasiado a las noticias, sobre todo a los programas de debate que suelen ser muy amarillistas, no centrar las conversaciones en la enfermedad y buscar actividades que nos gusten y produzcan oxitocina: música, baile, visualizaciones agradables, caricias, orgasmos...

A largo plazo me hago prenguntas.¿Cómo afectará esta indefensión aprendida al desarrollo de la depresión? ¿Sentirse rendido podría afectarnos a largo plazo? ¿Qué consecuencias psicológicas traerá el estrés de los despidos masivos? ¿El cierre de negocios? ¿Las facturas de la hipoteca y los suministros que no dejan de llegar? ¿Cómo afecta a la esperanza de vida la anulación de operaciones y tratamientos a enfermos crónicos? ¿Cómo afectará psicológicamente a las personas que hayan perdido a sus familiares sin poderse despedir? ¿Cómo estará afectando a las mujeres que han parido y las han separado de sus criaturas? ¿Cómo afectará a la salud de los bebés por las lactancias que no se habrán podido establecer? ¿Qué impacto tendrá todo esto? ¿Cómo afecta a las mujeres que viven con sus maltratadores? ¿Y a los niños y niñas que viven con sus abusadores? ¿Qué van a hacer los gobiernos para reparar todo este daño?

No tengo todas las respuestas, pero sí que deberíamos hablar de esto. Ahora mismo hay que atender los procesos emocionales derivados de la pérdida de libertad por el confinamiento, pero en un futuro no muy lejano tendremos que ayudar a personas que tendrán que rehacer su vida y sanar, incluso si no han enfermado de coronavirus.

#sarscov2 #coronavirus #pandemia #confinamiento #duelo

Espero que te haya gustado mi post. Si crees que necesitas trabajar esto en terapia, puedes pedir cita conmigo.
También puedes seguirme en redes sociales para acompañarme en todas las propuestas que os hago para crecer.
Carola López Moya.
Psicoterapeuta gestalt.
Habilitada para el ejercicio de profesiones sanitarias.
Colegiada nº AN07169
Experta en psicología perinatal.

5.3.20

LA MADRE HUMANA: 5 COSAS QUE DEBES SABER



LA MADRE HUMANA

"Carola, he gritado a mi hijo, he perdido los papeles porque estaba llorando y me he bloqueado, su llanto me taladraba el cerebro. Yo estoy en contra de los gritos, me he leído libros de crianza respetuosa y estoy de acuerdo con todo. Mi madre me gritaba y a veces me daba con la zapatilla, y yo no quiero eso para mi hijo, pero a veces, me veo como mi madre, es como si me poseyera"

Podría ser una confesión de cualquier mujer de las que vienen a mi consulta o hablan conmigo. También las que me cuentan que ellas pensaban que iban a darle una alimentación saludable a su hijo o hija, o iban a evitar las pantallas, o iban a darles el pecho durante años, o iban a hacer un destete respetuoso y resulta que después ellas o su entorno les ha dado galletas a su hijo, ve durante más horas de las que debiera PJMask, sus lactancias se interrumpieron o hicieron un destete brusco porque no podían más, quizá tenían agitación por amamantamiento...

Esto son realidades de las madres. Son la luz y la sombra de la maternidad.

Una tiene que ver con nuestro ideal de maternidad. La idea que tenemos acerca de cómo debería ser nuestra maternidad y ideal, las expectativas de las que manan las exigencias.

Lo otro tiene que ver con el día a día, con la realidad, con el cansancio, con el agotamiento, con los patrones de relación aprendidos y que hacen que los gritos tomen las riendas cuando perdemos la calma, con la falta de recursos, de relevo, con la ilusión de control que tenemos de la vida.

¿Qué hacemos con esto?


1. Sé realista. La vida no se transita entre negros y blancos, sino que hay muchos matices, muchos contextos, muchas relaciones y precisamente la flexibilidad será una gran enseñanza hacia nuestros hijos.
2. Mírate con compasión. A veces somos más amables con los errores de los demás que con nosotras mismas. Todas nos equivocamos. Pide disculpas y repara el daño si te has equivocado con tus hijos.
3. Reduce la exigencia de forma consciente. Permítete hacer una tarea "mal", aunque esté imperfecto, está hecho. Presta atención a lo que te pasa con esto.
4. Valora que tú estás tomando consciencia del daño que ha hecho la educación tradicional y a la vez descárgate de la responsabilidad de ser tú la que tiene que enmendarlo todo. Tú haz tu parte.
5. Confía en la capacidad de resiliencia de tu hijo o hija. Ellos están teniendo enseñanzas más respetuosas de las que tú recibiste, eso les hará más fácil llegar a ser adultos y adultas sanas emocionalmente.

Pero sobre todo, y retomando el concepto de Winnicott, recuerda que eres la madre suficientemente buena para tus hijos e hijas cuando tú estás poniendo conciencia y sanando como mujer para darles el mejor sostén emocional que puedes dar.




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Carola López Moya.
Psicoterapeuta gestalt.
Habilitada para el ejercicio de profesiones sanitarias.
Colegiada nº AN07169
Experta en psicología perinatal.

2.12.19

CARGA MENTAL Y LA RELACIÓN DE PAREJA


¿Afecta la carga mental que llevamos las mujeres a la relación de pareja?


Una de las quejas más frecuentes que escucho a las mujeres que tienen relaciones heterosexuales y han configurado una familia "tradicional" es que están cansadas, que llevan muchas cosas para adelante, que sus maridos "ayudan" pero no lo suficiente.

Voy a usar dos palabras para referirnos al trabajo de las mujeres, el EMPLEO, que es remunerado, y el TRABAJO doméstico, que no está pagado, pero sigue siendo trabajo.

La mayoría de las mujeres con hijos que escucho tienen un empleo con reducción de jornada. Eso significa que su salario también es menor. Algunas, sencillamente no están empleadas y se dedican plenamente al trabajo del hogar.

Cuando empiezo a preguntar si disfrutan de ocio para atenuar ese cansancio salen limitaciones del tipo: